Por: Carlos González.
Maravatío, Michoacán.- El Oriente michoacano combina actividad agrícola, movilidad interestatal, organizaciones sociales y municipios con una larga tradición política propia.
Las diferencias territoriales o gremiales de una región así requieren interlocución constante. Muchos conflictos empiezan siendo locales, pero terminan involucrando al gobierno estatal cuando afectan comunicaciones, servicios o actividades económicas.
Durante su etapa en la Secretaría de Gobierno, Torres Piña encabezó una política de diálogo con sindicatos, organizaciones y autoridades locales como parte de la atención cotidiana de la política interior.
Michoacán tiene una larga historia de movilización social. La tarea institucional nunca ha sido suprimirla, sino construir mecanismos para que la protesta y la diferencia puedan procesarse sin romper la convivencia.

